Estoy contigo: la promesa aplicada

¿Y si esta noche el miedo no se quiere ir?

Una compañía, no una teoría

Esta página no explica el versículo — para eso está la página principal —; lo pone a trabajar. Su punto de apoyo es una sola observación de Henry: el Dios de esta promesa no está solamente al alcance de la voz, sino presente contigo. No un Dios de guardia, disponible si gritas fuerte: un Dios ya en la habitación.

Isaías 41:10 · Nueva Versión Internacional Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.

Un inventario para el miedo

Toma papel, o la parte de atrás de cualquier recibo, y haz tres columnas cortas:

  1. Escribe el miedo con su nombre propio: el estudio médico, la renta, la llamada que no llega. Los miedos anónimos crecen; los nombrados se pueden orar.
  2. Junto a cada uno, escribe cuál de las cinco seguridades del versículo lo toca más de cerca: presencia, pertenencia, fuerza, ayuda o sostén.
  3. Di el versículo en voz alta una vez por cada renglón de la lista. No para convencerte: para recordar quién más está en el cuarto.

Qué hacer esta noche

Si el miedo llegó con la oscuridad, no intentes ganarle discutiendo. Deja el teléfono fuera del alcance, lee el versículo de arriba una sola vez, despacio, y repite en voz baja la mitad que más te cueste creer. Luego deja que la respiración se alargue sola. La promesa no se demuestra a las once de la noche; se practica.

Pasajes vecinos que dicen lo mismo

Tres versículos más adelante, el capítulo repite la promesa con la imagen de la mano tomada, por si la primera vez pasó de largo:

Isaías 41:13 · Nueva Versión Internacional Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha ; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.

Y cuando esta página se te quede corta, el capítulo anterior — Isaías 40 — y el Salmo 27 trabajan el mismo músculo: la compañía de Dios dicha a gente concretamente asustada. Léelos completos en la aplicación, uno por noche.

Lee Isaías 41:10 en su contexto en la App de la Biblia.